En todas las cabezas, en algún momento de la vida, se desatan ventiscas.
Cuando de lo único que eres capaz, es de no pensar en nada. Que le den a la ventisca.
Si sientes que te deslizas, habrá unas manos que te recojan. Que le den a la ventisca.
Excavar hasta el fondo y pararse, cuando todo se levanta. Que le den a la ventisca.
Estarás ahí, te darás cuenta que algo ha cambiado. Que le den a la ventisca.
La noche será tranquila. Nadie quedará tendido sobre la acera. Que le den a la ventisca.
Habrá dolores, penas, pero seguiremos en pie.
“Blizzard”, Fauve.